Hasta hace unos años, en la mayoría de los hogares, las bombillas que utilizábamos eran las incandescentes cuyo consumo energético era enorme y su eficiencia muy baja, ya que el 90% de la energía utilizada se transformaba en calor y solo el 10% se convertía en luz.

Por eso, la llegada de las bombillas de bajo consumo y la tecnología LED (Light Emitting Diodes) fue toda una revolución. Estas bombillas cuentan con una serie de diodos fabricados con materiales semiconductores que liberan la energía en forma de luz, lo que se traduce en un ahorro muy importante del consumo energético ya que convierten el 90% de la energía en luz y el 10% en calor.

Otra opción son las bombillas de bajo consumo que contienen gas argón y vapor de mercurio, los cuales producen luz al entrar en contacto con la electricidad. Su consumo de energía es hasta un 70% menos que el de las bombillas incandescentes, lo que se traduce en que las bombillas LED son, actualmente, las más eficientes del mercado.

A continuación, vamos a ver con más detalle cuáles son las bombillas de bajo consumo que más te convienen para tu hogar.

¿Qué son las bombillas de bajo consumo?

Las bombillas de bajo consumo se han convertido en uno de los elementos más importantes en las casas si lo que buscamos es ahorrar en la factura de la luz, puesto que su consumo es muy inferior al de las bombillas convencionales.

Su funcionamiento se centra en sus filamentos, es decir, cuando se produce una descarga eléctrica que ioniza una serie de gases, produce un incremento de su temperatura haciendo que sus filamentos se calienten y desprendan electrones que son los encargados de cargar los átomos de los gases que circulan en su interior.

Las bombillas de bajo consumo han sido siempre las que menos energía necesitaban para funcionar, hasta que llegaron las bombillas LED, las cuales usan todavía menos energía y, además, su vida útil es más larga.

Ventajas de utilizar bombillas de bajo consumo

Las bombillas de bajo consumo tienen muchas ventajas, frente a las bombillas incandescentes, como son:

  • Tienen una vida útil mayor: la duración de las bombillas de bajo consumo es 10 veces mayor que las bombillas convencionales.
  • Son más eficientes y menos contaminantes: con las bombillas de bajo consumo, el consumo de kWh es mucho menor y, además, reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Promueven el ahorro energético: consumen hasta un 80% menos de electricidad que las bombillas tradicionales.
  • No se calientan tanto. La mayor parte de la energía se convierte en luz, y no en calor. Además, al ser más frías, evitan posibles quemaduras u otros accidentes.

 

Tipos de bombillas eficientes

Existen distintos tipos de bombillas de bajo consumo con sus características propias, ya que no todas consumen lo mismo ni producen la misma cantidad de luz, ni tienen la misma vida útil. Elegir, entre una u otra, dependerá de tus necesidades, tu presupuesto y de cuáles sean tus preferencias: color de la luz, precio de la bombilla, rapidez del encendido o minimizar el consumo energético.

Bombillas LED

Las bombillas LED son las más eficientes y duraderas del mercado, con una vida útil muy alta (puede llegar a las 50.000 horas). Se trata de una tecnología avanzada y muy eficiente que no emplea ningún reactor ni tiene en su composición materiales pesados, lo que las hace más respetuosas con el medioambiente.

Las bombillas LED son las que consumen menos electricidad (hasta el 80% de ahorro de electricidad respecto a las convencionales) y su precio, aunque puede resultar elevado, al final su inversión merece la pena por el ahorro que consigues. Además, tienen como ventaja añadida que no tardan el alcanzar su intensidad lumínica.

Existen muchos tipos de bombillas LED (espiral, globo, maíz, tubular, bola pequeña...) y de diferentes colores, ya que las hay de luz cálida o luz fría y, también, de muchos colores, lo que las convierte en la mejor opción para los adornos de Navidad u otras decoraciones.

Halógenas

Son bombillas que tienen una gran capacidad de iluminación y suelen dar un tono más cálido que el resto de las bombillas, produciendo un ambiente muy acogedor. Además, se encienden al instante y consumen hasta un 40% menos que las bombillas incandescentes.

Su punto débil es su duración, ya que este tipo de bombillas pueden durar de media unas 2.000 horas y consumen bastante energía.

Fluorescentes

Este tipo de bombillas consumen poco y son muy eficientes (no tanto como las bombillas LED). Este modelo está formado por un tubo de vidrio recubierto de un material a base de fósforo en cuyo interior hay una serie de gases que se ionizan cuando reciben corriente eléctrica, generando luz.

Dentro de las bombillas fluorescentes existen dos variedades: las tubulares y las compactas.

  • Fluorescentes tubulares: tienen forma cilíndrica u ovalada y proporcionan una iluminación muy intensa, por lo que son ideales para iluminar áreas grandes de forma uniforme y zonas donde se realicen actividades que requieran precisión: cocinas, pasillos, garajes, cobertizos…
  • Fluorescentes compactas (CFL): con una forma muy parecida a las bombillas incandescentes, se utilizan en los hogares como elemento decorativo, ya que son pequeñas, en comparación con las tubulares.

 

Consejos para maximizar el ahorro energético en casa

Hasta aquí hemos podido ver lo importante y recomendable que es el uso de las bombillas LED o de bajo consumo en casa para ahorrar energía y reducir los gastos en la factura de la luz. Pero, también, existen algunos consejos que, si los pones en práctica, conseguirás que el ahorro económico y energético sea aún mayor:

  1. Aislamiento correcto de tu vivienda: es clave que localices y controles las posibles fugas de calor que puede darse en ventanas y puertas para obtener un consumo energético más eficiente.
  2. Desenchufa los aparatos eléctricos que no utilices: como son los ordenadores, los televisores, las cafeteras… y no caigas en el error de pensar que si los dejas en stand-by no consumen energía, porque no es así, aunque el aparato esté apagado.
  3. Aprovecha la luz natural: utiliza las habitaciones mejor orientadas al sol para realizar las actividades que requieran visualmente más atención. Además, es recomendable que uses colores claros, tanto en paredes como suelos, incluso en las decoraciones textiles, para reflejar la luz del exterior en casa.
  4. Mantén la temperatura adecuada: a la hora de poner la calefacción o el aire acondicionado en casa, se recomienda que la temperatura en invierno sea de 19º-21ºC y, en verano, entre los 24º y 26ºC.
  5. Utiliza un termostato programable: el hecho de que puedas ajustar la temperatura en función de tus necesidades diurnas o nocturnas, viajes, fines de semana..., es algo que te ayudará a reducir mucho el consumo energético.
  6. Disminuye la temperatura del calentador: los fabricantes de los calentadores de agua suelen fijar la temperatura media en 60ºC, pero generalmente resulta excesiva, por lo que puedes reducirla a 40ºC y así harás un consumo mucho más eficiente.
  7. No cubras los radiadores: cualquier cosa que dificulte la salida de calor de los radiadores, como ropa húmeda, cortinas o muebles, va a impedir una correcta circulación del aire y en consecuencia impedirá que la estancia alcance la temperatura deseada. Esto te llevará a subir la potencia y, en consecuencia, un aumento en la factura de final de mes.
  8. Adapta la potencia de luz según tus necesidades: en la factura de la luz, hay una parte de lo que pagas que corresponde a la potencia contratada, la cual será mayor o menor en función del número de kW que contrates. Lo ideal es que se ajuste a los metros cuadrados de tu casa, el número de residentes, el momento del día que más se consuma, el número de electrodomésticos que uses…
  9. Utiliza electrodomésticos de manera eficiente: lo ideal es utilizar el programa ECO de los electrodomésticos o elegir aquellos que tengan la etiqueta energética A, ya que te va a permitir realizar un consumo más eficiente. También debes hacer un uso correcto de los electrodomésticos como: poner la lavadora y el lavavajillas cuando estén llenos, no abrir el horno durante el cocinado para evitar que se escape el calor, utilizar sartenes que se ajusten al tamaño del fuego, regular bien la temperatura del frigorífico y del congelador para que no sea excesivamente baja, etc.
  10. Contrata una tarifa de luz económica que se ajuste perfectamente a tus necesidades.

 

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