Todos hemos sufrido en nuestro hogar sobretensiones. Pero, ¿sabes que existen varios tipos? ¿y por qué se producen? Además, debes tener especial cuidado si las sufres a menudo, ya que pueden provocar daños irreparables en tus dispositivos eléctricos. Si quieres descubrir cómo evitar esto, ¡toma nota!

 

Tipos de sobretensiones

Las sobretensiones se producen por aumentos de voltaje que superan los límites máximos que se han marcado entre dos puntos concretos de una instalación eléctrica. Hay dos tipos de sobretensiones:

Por una parte, las sobretensiones permanentes o mantenidas. Estas son las que exceden el 10% del valor nominal y que perduran a lo largo de varios días. Sus causas más comunes suelen ser fallos en la conexión o bien cortes del neutro.

Por otro lado, tenemos las sobretensiones transitorias. Como su propio nombre indica, estas ocurren cuando aumenta el voltaje entre tierra y conductor o entre dos conductores, pero solo durante muy poco tiempo. Al contrario que las anteriores estas son momentáneas, es decir, no se mantienen.

 

¿Por qué se producen las sobretensiones en el hogar?

Las causas de las sobretensiones en el hogar pueden ocurrir por varias razones. Las más frecuentes son:

 

Por sobretensiones de conmutaciones

Este tipo de sobretensiones en el hogar se desencadenan por la conexión y posterior desconexión de electrodomésticos o sistemas electrónicas que tienen una fuerte potencia, así como por fallos o desperfectos del abastecimiento eléctrico.

 

Por descargas atmosféricas

En este caso, la sobretensión se genera por el impacto de un rayo que produce una fuerza decenas de miles de amperios.

 

¿Qué efectos o daños produce una sobretensión en mi casa?

Las sobretensiones pueden generar daños más o menos graves en los sistemas eléctricos de tu hogar, por lo que conviene tener especial cuidado en los casos en las que podemos prevenirlas. Como daños más comunes nosotros te destacamos:

 

Degradación

Las sobretensiones degradan poco a poco los componentes electrónicos, así como los circuitos. Esto reduce de manera considerable la vida útil de los electrodomésticos y de los sistemas eléctricos de tu hogar.

 

Pérdida de datos o disrupción

Al interrumpirse de repente las operaciones de los sistemas que están en funcionamiento, como de los ordenadores de sobremesa conectados a la corriente, se pueden perder datos o se pueden corromper. Esto también puede llevar a fallos sin explicación en los dispositivos, e incluso a que dejen de funcionar por completo.

 

Destrucción y daños

Las sobretensiones pueden llegar a ocasionar la avería permanente de los circuitos eléctricos, haciendo que queden inservibles. Pueden llegar incluso a provocar incendios.

 

Pérdidas económicas

Por supuesto, todos los daños descritos anteriormente provocan pérdidas económicas de una u otra manera, puesto que degeneran y deterioran poco a poco los circuitos eléctricos de todos los sistemas que se encuentren en funcionamiento en el momento de la sobretensión.

 

¿Cómo me protejo de las sobretensiones?

La mejor manera de proteger tu hogar frente a las sobretensiones es instalar limitadores de sobretensiones o DPS, dispositivos que se colocan en los cuadros eléctricos. Estos evitan el envejecimiento y la destrucción prematura de los diferentes equipos, ya que, en el caso de sobretensiones, desvían la corriente eléctrica. Además, lo más recomendable es que se instale por capas, estando coordinados los DPS del servicio eléctrico con los de los componentes electrónicos.

Ahora bien, no todos los limitadores de sobretensiones son iguales. Existen tres tipos principales de protectores contras las sobretensiones de tu hogar:

 

Protector contra sobretensiones transitorias

Protegen contra sobretensiones de poca duración, es decir, aquellas que ocurren por conmutaciones de red o por descargas de rayos.

 

Protector contra sobretensiones permanentes

Actúa cuando ocurren sobretensiones por defectos en las instalaciones de los hogares y que se mantienen a lo largo del tiempo.

 

Protector contra sobretensiones combinado

También existen protectores contra los dos tipos de sobretensiones: las permanentes y las transitorias. Del mismo modo, también encontramos protectores monofásicos o trifásicos:

Los monofásicos son los más indicados para los hogares que tengan una potencia de entre los 210 y 240 voltios y corriente alterna.

Por otro lado, los trifásicos se suelen instalar más para inmuebles de uso profesional y con más gasto energético, y no tanto para los hogares particulares. Esto se debe a que se suelen colocar cuando el voltaje de la instalación excede los 380 voltios, teniendo tres fases y tres corrientes alternas.

 

¿Cómo funciona un protector de sobretensión?

Los protectores de sobretensión o DPS gestionan la energía eléctrica de los aparatos que estén conectados al suministro eléctrico. De esta manera, regulan el voltaje y desvían los que sobrepasen el límite máximo de la instalación en concreto. Así, nunca se llega a superar el límite de seguridad y tanto tu hogar como tus aparatos eléctricos estarán debidamente protegidos.