¿Cuál es el consumo de luz y gas en una heladería?
Las heladerías son una de las protagonistas indiscutibles de los veranos en la ciudad, ya que suponen un remedio rápido y fácil a las altas temperaturas. También es barato para el consumidor, pero para los establecimientos no lo es tanto puesto que tienen que hacer frente a un elevado gasto en energía, mayor que el de muchos negocios de su mismo tamaño.
Este gasto viene determinado principalmente por la electricidad, ya que el consumo de gas en estos establecimientos es residual. Cámaras de frío, vitrinas refrigeradas, maquinaria de heladería, expositores, aire acondicionado alto... son muchos los electrodomésticos que se usan en un establecimiento de este tipo y que son precisamente los que más energía consumen.
Entrando en cifras, hay que tener en cuenta que la temperatura ideal de los refrigeradores para la conservación de los helados es de unos -18ºC, mientras que el aire acondicionado debe estar a una temperatura entre 19ºC y 23ºC.
Esto hace que el gasto se dispare: se estima que, en un restaurante, las cámaras frigoríficas suponen el 32% del gasto energético del local, mientras que la climatización supone el 35%. Esto supone ya casi el 70% del consumo eléctrico, a lo que hay que sumar por ejemplo la iluminación (8%).
En una heladería, estos porcentajes son incluso más elevados, en proporción también al tamaño del local. En definitiva, se calcula que una heladería consume de media en España entre 1.000 y 3.500 kWh al mes, aunque es difícil determinarlo con exactitud ya que hay muchos factores que pueden variar.
¿Qué consejos puedo seguir para reducir el consumo de energía?
Como vemos, el consumo energético concentra gran parte de los costes de un negocio, y particularmente de una heladería. Por ello, a continuación te ofrecemos un listado de consejos de ahorro energético que puedes tener en cuenta para reducir el importe de tus facturas.
Puedes pensar en ellos como algo circular: ahorrar en tus facturas de luz o gas repercute en tener más fondos disponibles para destinar a otros aspectos del negocio, como ampliar el personal o adquirir maquinaria mejor y más avanzada. Esto a su vez permitirá dar servicio a un mayor número de clientes y por tanto obtener un mayor margen de beneficio. Estos consejos son:
- Utilizar iluminación LED y potenciar el uso de la luz natural en el establecimiento siempre que sea posible.
- Concienciar a los empleados acerca de la importancia del uso eficiente de la energía, la maquinaria y los equipos de iluminación y refrigeración.
- Utilizar el modo ECO en el aire acondicionado o usar refrigeradores de bajo consumo.
- Elegir sistemas de refrigeración acordes a las características de tu local o realizar un mantenimiento adecuado de los equipos.
- Implementar sistemas de domótica con los que automatizar el uso de la iluminación, los expositores o las cámaras frigoríficas.
- Automatizar la puerta de acceso para que no esté abierta más de lo necesario y tener un buen aislamiento térmico en el local. Esto es crucial en cualquier negocio pero más aún en una heladería, ya que es un establecimiento que tiene que estar muy frío cuando la temperatura en el exterior es muy elevada (meses de primavera y verano).
- Estudiar la posibilidad de instalar paneles fotovoltaicos en el exterior, si las circunstancias lo permiten.
- Tener en cuenta las etiquetas de eficiencia energética a la hora de adquirir la maquinaria que se utilizará en nuestra heladería.
¿Qué es la etiqueta energética y por qué es tan importante?
Como ya hemos comentado en algún artículo de este blog, adquirir equipamiento para nuestro negocio con un presupuesto limitado implica buscar el equilibrio entre precio y prestaciones de la maquinaria. Es aquí donde entra en juego la etiqueta energética, que clasifica los aparatos asignándoles una letra de la A a la G según su eficiencia.
Este valor se calcula según el Índice de Eficiencia Energética, que establece la relación entre la potencia eléctrica de un aparato y su consumo real en vatios durante una hora. Una vez obtenido el índice, los fabricantes asignan a cada aparato su etiqueta, que podrá ser A+++, A++, A+, A, B, C, D, E, F o G, según el resultado y el tipo de electrodoméstico.
Para que te hagas una idea, ten en cuenta que por ejemplo un frigorífico de clase A+++ consume un 75% menos de energía que uno de clase D, así que como ves la etiqueta energética es un aspecto crucial en el que debemos fijarnos para ahorrar costes.
¿Qué tarifa es la más adecuada para una heladería?
Sin duda, la tarifa TotalEnergies que más se adapta a una heladería es la Tarifa Clásica. Te explicamos por qué. Las heladerías son negocios que centran su actividad en unas horas determinadas del día: horario de apertura al público, sobre todo por las tardes.
Por ello, hacer coincidir estas horas con los periodos valle de la Tarifa Clásica supondrá un ahorro significativo en las facturas. Por su parte, la Tarifa Única no distingue de horarios y son todos al mismo precio, lo que no encaja con nuestro tipo de consumo.