La factura eléctrica es uno de esos gastos recurrentes que cualquier negocio de hostelería desea reducir al máximo. Sin embargo, la propia naturaleza de estas empresas las hace más dependientes de la electricidad. Los electrodomésticos y el equipamiento de climatización como aire acondicionado o calefacción son muy utilizados en hoteles, restaurantes, bares y cafeterías.

Si gestionas un negocio de hostelería, lo sabes muy bien: equiparlo adecuadamente requiere una inversión considerable. Con un presupuesto limitado, no resulta sencillo elegir el equipamiento más adecuado. Siempre se debe guardar un equilibrio entre precio y prestaciones, pero nunca se debe olvidar la eficiencia energética en la decisión de compra. Se trata de un concepto que puede influir mucho en las cuentas de la empresa a la larga y al que no se le presta siempre la atención que se merece.

La importancia de la eficiencia energética

Elegir un electrodoméstico energéticamente eficiente es una de las decisiones de negocio más importantes que puedes tomar. Los aparatos con un consumo racional de energía eléctrica influirán positivamente sobre la factura de la luz a lo largo de toda su vida útil. No solo eso: como son más respetuosos con el medio ambiente, ayudarán a reducir el impacto global de tu negocio de hostelería en el entorno.

Además, los aparatos más eficientes, aunque resultan algo más caros en el momento de su compra, amortizan por lo general esa diferencia durante su vida útil. Por eso, a la larga, supondrán un ahorro para tu negocio.

Para distinguir los electrodomésticos que consumen menos energía, estos van acompañados de una etiqueta que indica su nivel de eficiencia. Esta etiqueta se creó en 1995 y tiene como objetivo potenciar el uso de electrodomésticos de bajo consumo y respetuosos con el medio ambiente.

En concreto, según el Instituto para la Diversificación Energética y el Ahorro de Energía (IDAE), dicha etiqueta debe acompañar a aparatos como los frigoríficos, congeladores, frigo-congeladores, frigoríficos-bodega, lavadoras, lava-secadoras, lavavajillas, campanas extractoras, aparatos de aire acondicionado (<12 kW) y sus combinados, bombas de calor o los armarios refrigeradores profesionales, entre otros.

¿Qué valora la etiqueta energética de los electrodomésticos?

En concreto, la etiqueta energética establece una escala de eficiencia energética de los aparatos que va de la letra A a letra G. De esta manera, los que pertenecen a la clase A serán los más eficientes, mientras que los de clase G serán los que más consumen. Esta clasificación va acompañada de un código de colores que facilita la identificación, del verde al rojo.

Para decidir si un electrodoméstico se encuadra en una u otra clase energética, se utiliza el Índice de Eficiencia Energética, que establece la relación entre la potencia eléctrica de un aparato y su consumo real en vatios durante una hora. Esa relación será el coeficiente energético del dispositivo.

Una vez obtenido el índice, los fabricantes asignan a cada aparato su etiqueta, que podrá ser A+++, A++, A+, A, B, C, D, E, F o G, según el resultado y el tipo de electrodoméstico.

Ten en cuenta que las etiquetas no se pueden comparar entre aparatos de distintos tipos. De hecho, encontrarás diferencias en las escalas utilizadas para medir su eficiencia. Así, cuando la mayoría de los aparatos de un determinado tipo llega a la clase A, pueden añadirse a la escala hasta tres clases adicionales: A+, A++ y A+++, como ocurre, por ejemplo, con los frigoríficos o los lavavajillas.

Como la mejora de la eficiencia energética ya alcanza a muchos productos, cada vez son más los que incorporan las clases A+, A++ y A+++. Estas clases adicionales generan confusión entre los consumidores, por eso la Unión Europea ha decidido suprimirlas de manera gradual en los próximos años para retomar la clasificación que va de la A a la G. De todos modos, las clases A+, A++ y A+++ convivirán con el nuevo sistema un tiempo hasta que se eliminen completamente, tal y como recoge el Reglamento Europeo 2017/1369, aprobado en agosto de 2017.

¿Cuánto ahorra un electrodoméstico de clase superior?

Nos remitimos de nuevo a los datos del IDAE para explicarte cuánto ahorra un electrodoméstico de clase eficiente respecto a otro con un consumo medio, que se suele establecer en la clase D.

En la siguiente infografía verás cómo un frigorífico de clase A+++ consume menos del 24% de ese consumo medio. Es decir: ahorra más del 75% en energía respecto a un frigorífico de gama media.

 

frigorifico

 

Con estos datos en la mano, te puedes imaginar cómo puede llegar a rebajar la factura eléctrica de tu empresa un aparato eficiente, especialmente en el caso de un frigorífico, que suele estar en funcionamiento día y noche. Por ese motivo, no debes descartar la eficiencia energética, sino tenerla en cuenta como un factor importante a la hora de elegir los electrodomésticos para tu empresa de hostelería.

Valorar la eficiencia energética antes de comprar un electrodoméstico ayuda a ahorrar en la factura de electricidad para restaurantes, cafeterías, bares, hoteles y otros negocios de hostelería