En la actualidad, la transición energética se ha convertido en un tema clave para las empresas de todo el mundo. El cambio hacia fuentes de energía renovable y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero son esenciales para combatir el cambio climático y garantizar un futuro sostenible para todos. Sin embargo, todo esto también presenta una serie de desafíos para las industrias: desde la necesidad de invertir en nuevas tecnologías hasta la gestión de riesgos reputacionales y la adaptación a nuevas regulaciones y políticas. En este post, te contamos algunos de los desafíos clave y cómo se puede afrontarlo de manera efectiva.

 

La importancia del cambio de modelo energético

De acuerdo con las Naciones Unidas, los últimos ocho años vividos fueron los más calurosos de toda la historia; y según uno de los últimos informes publicados por la Organización Meteorológica Mundial, el año pasado la temperatura media global superó en 1,15ºC los niveles preindustriales, siendo 2022 el octavo año consecutivo en el que se supera en al menos 1ºC. Cada año que pasa, es más probable que se acabe por exceder el límite de 1,5ºC que se marcó como límite en el Acuerdo de París.

 

Con todos estos datos sobre la mesa, es más importante que nunca caminar y hacer la transición hacia una sociedad energéticamente sostenible y responsable. Solamente de esta forma es posible evitar que el planeta siga sufriendo las consecuencias del calentamiento global, afectando a la vida tanto humana como animal.

 

Ley de cambio climático y transición energética

La ley de Cambio Climático y Transición Energética nace con el propósito de frenar los efectos del calentamiento global y la contaminación, en consonancia con los objetivos marcados en el Acuerdo de París y el compromiso adoptado en él por España. De este modo, las metas que se marca nuestro país con este decreto son:

  1. 1. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la economía española en un mínimo del 23% en 2030, en comparación con los niveles de 1990.
  2. 2. Lograr una introducción de energías renovables en el consumo de energía final del 42% para 2030.
  3. 3. Alcanzar un sistema eléctrico en 2030 con una generación mínima del 74% a partir de fuentes renovables.
  4. 4. Mejorar la eficiencia para bajar el consumo de energía primaria en al menos un 39,5% en comparación con la línea de base establecida por la normativa comunitaria.

En cuanto a las empresas, se especifican ciertos puntos y requisitos que estas tienen que cumplir:

  • • Marcar objetivos específicos de descarbonización, así como redactar informes anuales de la actividad llevada a cabo y explicitar las medidas que se han implantado para cumplir con la ley.
  • Calcular la huella de carbono del negocio.
  • • Los materiales de construcción usados en las instalaciones deben tener una huella de carbono mínima.
  • • Los criterios relativos a la disminución de la huella de carbono y de las emisiones de gases nocivos para la atmósfera deben aparecer explicitados en los pliegos de contratación y en las prescripciones técnicas particulares.

Para lograr esto, es imprescindible el papel de las industrias, que, para cumplir con lo propuesto por el Gobierno, es necesario que implanten ciertos cambios y medidas.

 

¿Qué desafíos presenta este cambio del modelo para las empresas?

Este cambio de paradigma y de modelo no deja de representar un desafío, puesto que, al buscar adaptarse, pueden necesitar ejecutar cambios sobre su gestión, procesos o costes, por ejemplo. En este sentido, los principales retos que deben afrontar la mayoría de ellas son:

 

Aumento de los costos energéticos

Para disminuir la huella de carbono, muchos negocios necesitarán implantar cambios energéticos, dejando de prescindir de combustibles fósiles y contaminantes. Para ello, deberán invertir en energía limpia y renovable, para lo que en un principio se necesitará realizar una inversión económica. Sin embargo, esta se suele recuperar rápidamente, ya que los sistemas de energía sostenible proporcionan un gran ahorro.

 

Cambios en la regulación y la política energética

Para poder adaptar la actividad de la compañía a las regulaciones medioambientales, es forzoso llevar a cabo cambios en la política energética. Como ya comentamos, es obligatorio disminuir la huella de carbono, por lo que lo más probable es que sea necesario modificar ciertas actividades o formas de trabajar para cumplir esto.

 

Mayor complejidad en la gestión de la energía

Para evitar la contaminación derivada de las labores industriales, es necesario gestionar los residuos y las energías de diferentes maneras, priorizando el ahorro y evitando el desperdicio.

 

Riesgos reputacionales

No cumplir con estas leyes y regulaciones puede resultar en riesgos reputacionales significativos para los negocios. Los consumidores y la sociedad en general están cada vez más concienciados sobre los problemas climáticos y esperan que las industrias actúen de manera responsable. Aquellas que no tomen medidas para reducir su impacto ambiental pueden enfrentar una disminución de la confianza del consumidor, la pérdida de ingresos y la exposición a riesgos legales.

 

¿Cómo afrontar la transición hacia una política energética sostenible en las empresas?

Ahora bien, lograr una política energética sostenible para la compañía no solo es un reto importante, sino también una oportunidad para mejorar la eficiencia y la competitividad a largo plazo. Si se gestiona de manera adecuada, puede proporcionar beneficios económicos y medioambientales significativos, así como contribuir a la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente. Pero, ¿de qué forma se puede conseguir esto?

 

Evaluación de la situación actual de la empresa en términos energéticos

Para poder optimizar correctamente el gasto energético de un negocio hay que tener conocimiento sobre su situación. Para ello, es preciso evaluar y estudiar esto muy de cerca, de manera que sea posible conocer cómo la organización está utilizando sus recursos energéticos y cuáles son los costos y emisiones asociados. Esto implica evaluar la eficiencia energética de los procesos productivos, los sistemas de iluminación y climatización, el uso de energías renovables y la gestión de residuos. Con este estudio se pueden identificar oportunidades de mejora y establecer planes de acción para reducir el consumo de energía, disminuir los costos operativos y contribuir a la sostenibilidad ambiental.

 

Establecimiento de objetivos claros y medibles

Los objetivos que se marcan deben ser en todo momento claros y medibles. No hay que olvidar que esto es algo obligatorio, junto con elaborar informes anuales sobre la actividad que se va desarrollando. Si no se fijan metas realistas, no será posible cumplirlas.

 

Implementación de tecnologías y soluciones energéticas eficientes

Algunas de las soluciones más efectivas son la instalación de paneles solares, de sistemas de iluminación LED, sistemas de gestión de energía o de tecnologías de recuperación de calor. Todo esto puede ayudar a disminuir el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, al mismo tiempo que aumentan la eficiencia y la rentabilidad de las empresas.

 

Colaboración con otros actores en la cadena de suministro para reducir la huella de carbono

La colaboración con otros actores en la cadena de suministro es una estrategia clave para minimizar la huella de carbono en industrias. Las emisiones de gases de efecto invernadero a menudo se generan en múltiples etapas de la cadena de suministro, desde la extracción de materias primas hasta la producción, el transporte y la distribución de bienes y servicios.

 

Al trabajar juntos, las sociedades y los proveedores pueden identificar oportunidades para evitar la emisión de gases contaminantes en cada etapa de la cadena de suministro. Esto puede incluir el uso de materiales sostenibles, la mejora de la eficiencia, la implementación de tecnologías más limpias y la reducción de la distancia de transporte. Además, puede aumentar la transparencia, mejorando la reputación y la relación con los clientes y consumidores.