Cada vez más, los ciudadanos eligen diferentes momentos del verano para disfrutar de sus vacaciones, siempre haciendo equilibrios entre el trabajo y la conciliación familiar. Hoy en día, es común ver hoteles sin habitaciones disponibles desde finales de junio hasta entrado septiembre.

Sin embargo, esta gran afluencia de público se traduce para los establecimientos en un incremento exponencial del gasto energético, ya que el consumo eléctrico a pleno rendimiento también se alarga durante más tiempo.

A esto hay que sumar las características particulares de los hoteles, que son instalaciones donde el uso de energía se dispara al contar con muchas zonas diferentes (cocina, lavandería, restaurante, zonas comunes y de ocio…) y en donde muchas de ellas el uso de electricidad es continuo.

Para situarnos, se estima que la climatización supone entre el 40 y el 60% del consumo energético total de un hotel, mientras que los electrodomésticos y otros equipos acaparan del 20 al 30%. Por su parte, la iluminación supone entre un 15 y un 25%. Profundizamos en ello a continuación.

¿Cómo regular la climatización de un hotel? Termostato y aire acondicionado

Si hablamos de climatización, distinguimos dos factores: el termostato y el aire acondicionado. Combinados, contribuyen a que la temperatura de las estancias sea siempre la adecuada, que en los meses de verano es fresca y de confort.

Termostato y temperatura

Como vimos en este artículo, el termostato nos ayudará a regular de una forma sencilla la temperatura de las diferentes estancias del hotel. Este dispositivo regulador es imprescindible ya que nos ayudará a aumentar la eficiencia energética de las instalaciones y reducir el gasto, aunque la primera regla es simple: mantenerlo encendido solo cuando sea necesario.

Hay termostatos de muchos tipos: analógicos, digitales, programables e inalámbricos, e incluso inteligentes con WiFi. Todos ellos nos reportan beneficios:

  • Ahorro económico: si regulamos la temperatura de forma eficiente y mantenemos el termostato apagado cuando no es necesario, contribuimos a reducir el consumo de luz y por tanto el importe de las facturas.
  • Gestión central: la mayoría de sistemas de climatización permiten gestionarlos de forma cómoda y unificada desde un punto único, lo que permite al hotel tener mayor control sobre los mismos.
  • Satisfacción del cliente: por otro lado, permitir a los usuarios gestionar directamente la temperatura de su habitación y conseguir el ambiente deseado hará que estén más cómodos y tengan una opinión positiva sobre nosotros.

Aire acondicionado

El aire acondicionado es el gran aliado de los establecimientos hoteleros para asegurar que sus clientes estén cómodos durante su estancia de verano. Sin embargo, elegir el sistema adecuado para nuestro negocio no es solo un tema de confort sino también de eficiencia y ahorro de gasto energético. Aquí confluyen varias cosas a tener en cuenta:

  • Calidad del sistema: a mayor calidad, el consumo de luz será menor y la vida útil del sistema será mayor.
  • Diseño y espacio: el sistema y los equipos debe adaptarse a las dimensiones del hotel y los usos simultáneos en diferentes espacios.
  • Eficiencia energética: aunque sean equipos más caros, a la larga puede compensar debido a su bajo consumo.
  • Gestión unificada o independiente de los sistemas de refrigeración, calefacción y agua caliente. Es una decisión que impacta en la eficiencia energética y económica del establecimiento. 

Si hemos hecho la instalación adecuada para nuestro hotel en base a los criterios que acabamos de mencionar, el uso de aire acondicionado nos reportará varios beneficios adicionales a los ya comentados sobre la eficiencia y el ahorro.

Estos beneficios van desde el aumento de la productividad de los empleados hasta una disminución de los problemas de salud al estar en espacios bien ventilados y climatizados, pasando por una mayor durabilidad de los equipos informáticos. Todo ello sin olvidar la satisfacción del cliente, el fin último que debemos buscar con nuestras acciones.

¿Qué otros factores influyen en el consumo eléctrico de un hotel?

Estos aparatos son los que mayor porcentaje acaparan del consumo eléctrico de un hotel, especialmente en los meses de verano. Sin embargo, hay que sumar otros, como los electrodomésticos (limpieza, lavandería, restauración) y otros aparatos de mantenimiento, por ejemplo, de las piscinas.

Pero eso no es todo. También hay que tener en cuenta otros factores que no inciden directamente en el consumo de energía pero sí lo condicionan:

  • Localización del hotel: la ubicación, el clima y la orientación donde se encuentra el alojamiento determina la temperatura y, si esta es muy extrema, exigirá un mayor gasto en climatización para contrarrestarla. Se estima que las facturas pueden variar entre un 10 y un 15% dependiendo de este factor.
  • Tipo de turismo: la cantidad de turistas y el tiempo que pasan en la habitación determinan el consumo, además de los hábitos personales de cada turista.

¿Cuál es la tarifa TotalEnergies más adecuada para un hotel?

La tarifa TotalEnergies que más se adapta al gasto energético que tiene un hotel es, sin duda, la Tarifa Única. Esto se debe a que los hoteles tienen un gran consumo de luz y se mantiene a lo largo de todo el día, porque son muchos los aparatos y sistemas que están funcionando todo el tiempo más allá de que haya momentos puntuales de más uso debido, por ejemplo, a la lavandería, la restauración o las horas de mayor uso de aire acondicionado.

Este es el factor principal que hace que la Tarifa Única sea la recomendada en este caso por delante de la Tarifa Clásica, que está pensada para negocios que centran su actividad en unas horas determinadas del día, en su horario de apertura al público.

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