El 20% del consumo de energía final en España se realiza en edificios, para satisfacer las necesidades de calefacción, refrigeración, agua caliente, iluminación, etc., pero también los usos en viviendas de cocina, lavadora, nevera, y otros. Todos los ciudadanos podemos participar en el esfuerzo colectivo de consumir menos energía, también en los edificios que habitamos o donde trabajamos. Podemos ser más eficientes energéticamente si nos interesamos por las características de consumo de energía cuando adquirimos electrodomésticos y otros aparatos eléctricos, pero también si incorporamos hábitos cotidianos para optimizar el consumo y ahorrar energía.

En el caso de los edificios, el diseño y los materiales empleados en la construcción y en las instalaciones técnicas es determinante para conseguir viviendas con mayor eficiencia energética y menor impacto ambiental. Para apoyar este compromiso por la sostenibilidad ambiental, las autoridades han promovido el uso de instrumentos que permitan conocer objetivamente a los usuarios cuál es la eficiencia energética de un edificio o de una parte del mismo. Así, desde que se traspuso la Directiva Europea 2010/31/UE y entró en vigor el Real Decreto 235/2013, en España se exige un certificado de eficiencia energética en los contratos de compra o alquiler de viviendas, locales y edificios.

El certificado de eficiencia energética es un documento redactado por un técnico competente que contiene información sobre las características energéticas y la calificación de eficiencia energética de un edificio o una parte del mismo. En el documento se indica cuál es el consumo de energía, calculado o medido, que se estima necesario para satisfacer la demanda energética anual del edificio en unas condiciones normales de funcionamiento y ocupación, que incluye, entre otras cosas, la energía consumida en calefacción, la refrigeración, la ventilación, la producción de agua caliente sanitaria y la iluminación.

El certificado de eficiencia energética debe incluir la siguiente información:

  1. Identificación del edificio o de la parte del mismo que se certifica, incluyendo su referencia catastral.
  2. Indicación del procedimiento utilizado para obtener los valores numéricos de la calificación de eficiencia energética.
  3. Indicación de la normativa sobre ahorro y eficiencia energética de aplicación en el momento de su construcción.
  4. Descripción de las características energéticas del edificio: envolvente térmica, instalaciones térmicas y de iluminación, condiciones normales de funcionamiento y ocupación, condiciones de confort térmico, lumínico, calidad de aire interior y demás datos utilizados para obtener la calificación de eficiencia energética del edificio.
  5. Calificación de eficiencia energética del edificio expresada mediante la etiqueta energética.
  6. Para los edificios existentes, documento de recomendaciones para la mejora de los niveles óptimos o rentables de la eficiencia energética.

Como resultado de los valores reflejados en el certificado, se asigna una calificación energética a la vivienda en forma de letras e indicadores, con objeto de que faciliten información clara a los usuarios finales sobre la eficiencia energética de la construcción.

Los edificios destinados a uso residencial privado (vivienda) se clasifican, para cada uno de los indicadores de eficiencia energética, dentro de una escala de siete letras, que va desde la letra A (edificio más eficiente) a la letra G (edificio menos eficiente).

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Los indicadores de eficiencia energética que se utilizan para calificar una vivienda o edificio son:

  • las emisiones anuales de CO2, expresadas en kg/m2-año
  • el consumo anual de energía primaria no renovable, expresado en kWh/m2-año

Estos indicadores incluyen el impacto de los servicios de calefacción, refrigeración, producción de agua caliente sanitaria y, en usos distintos al residencial privado (vivienda), de iluminación, así como la reducción de emisiones o consumo de energía primaria no renovable derivada del uso de fuentes de energía renovables.

En la calificación energética de una vivienda influye de manera determinante el aislamiento. Así, se obtendrá mejor o peor letra en la escala según la orientación de las fachadas, las características de  las paredes, el tipo de cerramiento de las ventanas, etc. Por otro lado, los sistemas de calefacción y aire acondicionado también tienen un gran impacto, ya que hay tecnologías más eficientes energéticamente que otras, y también sistemas más respetuosos que otros con el medio ambiente por emitir menos CO2.

Es obligatorio registrar el certificado en un Registro especial habilitado por cada Comunidad Autónoma. La validez máxima del certificado es de 10 años desde su fecha de emisión por la persona técnica certificadora. En caso de nueva venta o alquiler a una nueva persona o entidad arrendataria, transcurrido ese plazo, se debe emitir un nuevo certificado y solicitar la renovación de la inscripción en el Registro de Certificación.

Si deseas asesoramiento para realizar  el certificado de eficiencia energético de tu negocio, puedes contactar con nuestros gestores energéticos en el 900 834 937 o a través de nuestra página web: contacto